
En el sur de Jordania, junto al Mar Muerto, vivía el pueblo de Lot. El profeta Lot los llamó a la fe en Dios y a la moral. Sin embargo, se negaron, persistiendo en sus pecados.
Lot los advirtió una y otra vez: “Lo que hacéis atraerá la ira de nuestro Señor.” Pero se burlaron e intentaron expulsarlo. Finalmente, los ángeles de Dios rescataron a Lot y a los creyentes, sacándolos de la ciudad.
Esa noche, el cielo se iluminó con un resplandor aterrador. La tierra se abrió, llovieron piedras y las ciudades fueron destruidas. Solo quedó un lago cubierto de sal y ruinas.
Esta historia, contada muchas veces en el Corán, es una advertencia: la arrogancia, la inmoralidad y la negación atraen el castigo divino. Hoy, quienes miran el Mar Muerto recuerdan esa lección.


