
En las estrechas calles de Londres, cubiertas de niebla, se murmura la historia de un taxi que ronda tras la medianoche. El “Taxi Negro” ha sido parte de la imaginación oscura de la ciudad durante décadas. La leyenda dice que quienes suben a él no regresan.
El Taxi Negro parece común, indistinguible de otros taxis. Aparece entre la niebla cuando caminas solo. El conductor, inexpresivo, abre la puerta en silencio. Entras, las puertas se cierran… y el viaje comienza.
Los pasajeros hablan de un frío extraño en su interior, de ventanas empañadas y sombras que parecen moverse en los asientos. Algunos miran al espejo y dicen que el rostro del conductor es borroso, como una máscara. Nunca habla, solo asiente y arranca.
Quienes logran ser encontrados después de viajar terminan abandonados lejos de la ciudad, sin recuerdos claros y con la mente rota.
En Londres, muchos evitan caminar solos en noches con niebla. Si un taxi negro se detiene y el conductor guarda silencio, no subas. Su última parada, dicen, está en el reino de las almas perdidas.
Incluso hoy, en el Puente de Westminster, algunos ven al taxi deslizándose hacia el río, su conductor desvaneciéndose en la oscuridad. Nadie conoce su secreto, pero todos saben: el Taxi Negro siempre regresa.


